Centro Antártico Internacional

Segundo Lugar en Competencia Internacional


Continuidad:

 

El edificio se presenta como una prolongación natural de la costanera, distanciándose de la calle mediante un atrio de acceso que permite su uso como eventual zona de exposiciones exteriores y como plaza. Una generosa rampa de acceso de 6,7m de ancho por 115 m de largo y 4% de pendiente se eleva paralelamente por el borde sur poniente hacia el Estrecho de Magallanes para llegar a una plaza/mirador desde donde se domina el paisaje. Este nivel constituye el punto de acceso a la muestra y se entiende como una prolongación del espacio público que eleva la calle al museo.

 

 

Perspectiva:

 

El edificio se manifiesta como un referente geográfico en el territorio. Dadas sus proporciones y características, es reconocible desde la tierra, el agua y el aire. Su longitud de 219m se dispone de manera paralela al mar, en tanto su lado más estrecho de 40m por 21m de altura, enfrenta las vistas desde la ciudad para reforzar su condición de hito. Su aproximación desde ambos lados de la costanera (oriente y poniente) permiten entender su dimensión en escorzo que va rotando con el desplazamiento vial.

 

 

Zócalo:

 

El proyecto se compone básicamente de dos cuerpos: un zócalo o basamento de 6,5m de altura y un volumen mayor de coronación que alcanza los 21m. El zócalo actúa como un “plinto” del conjunto cuyo rol fundacional asume una materialidad y expresión de resistencia frente a las posibles amenazas por la proximidad del mar.

 

 

Jerarquía:

 

Un volumen mayor y dominante se posa sobre el zócalo. Su materialidad más frágil y transparente queda protegida como la “gema” del conjunto. Tanto su exterior como interior iluminado se encuentran despojados de cualquier elemento o referencia escalar, con el objeto de acentuar su monumentalidad y dar cuenta de un interior misterioso.

 

 

Envolvente :

 

La envolvente acristalada del cuerpo superior se estructura en base a módulos de vidrios especiales curvados de manera semi-cilíndrica, que responden a razones tanto perceptuales como estructurales. Los vidrios curvos desde el lado interior cóncavo acentúan la transparencia del cristal al evitar reflejos, celebrando la vista hacia el estrecho de Magallanes. El lado convexo, en tanto, que se percibe del exterior,  aumenta su reflectividad y distorsiona el interior. Esta analogía no figurativa pretende evocar sensorialmente la memoria del hielo, así como su interior blanco pretende evocar perceptualmente al continente antártico de una manera abstracta, no figurativa, y atemporal.

 

Los vidrios curvos aumentan su estabilidad y resistencia estructural. Cada modulo se amarra al otro mediante una subestructura de conectores, tensores y cables que los rigidizan como plano continuo resistente a los fuertes vientos dominantes del norte. Una segundo muro cortina interior separado por 50cm define una cámara de aire entre el interior y exterior que funciona como un enorme Termopanel.

 

 

Estructura:

 

El nivel zócalo se basa en un sistema de hormigón armado de marco rígido en la zona de los laboratorios y se compone de muros y vigas en la zona de la muestra. La cubierta de amarre es de estructura metálica. El voladizo perimetral de la muestra, coincidente con el perímetro del zócalo permite fijar el sistema de cerramiento de cristal en los puntos superiores e inferiores con una mínima cantidad de elementos de refuerzo, aumentando su transparencia y liviandad.

 

 

Distribución:

 

El diagrama de uso del centro se divide en dos: la zona más pública de la muestra y la zona más privada del centro de investigación. Ambas zonas se ordenan en torno a patios verdes correspondiendo el “Bosque Antártico Interior” a la primera y el “Bosque Exterior” a la segunda. Ambas zonas también se encuentran articuladas por un “buffer” donde se ubican todas las zonas de control y acceso.

El nivel elevado del zócalo (cubierta) conecta la muestra y la plaza mirador exterior. Bajo el nivel de la plaza mirador se encuentran los laboratorios de investigación, y bajo la zona de la muestra se ubican los programas de divulgación que son compartidos con el programa científico, como lo son los auditorios y la cafetería.

Todos los recintos (área de muestra, programa científico y programa de divulgación) pueden funcionar de manera independiente y autónoma sin contaminar sus flujos y accesos.

 

 

Muestra:

 

La muestra se inicia con el traspaso del Bosque Antártico Interior como antesala de la experiencia. Dicho bosque se recorre a la altura de la copa de los árboles para dramatizar la experiencia. Un ascensor y escalera permiten llegar a la base de los árboles. La zona de la muestra que contiene el planetario, la sala de la evolución, la sala antártica y subantártica y la sala de cambio climático, se presenta como un gran contenedor blanco de altura libre de 13mts y pasillos angostos iluminados cenitalmente que evocan a las grietas en los campos de hielo. Cada una de las salas se presenta como un contenedor de experiencias independientes que se descubren de manera libre en el recorrido.

 

 

Sostenibilidad

 

Dada la latitud de Punta Arenas, el edificio no requiere de aire acondicionado para enfriarse pues basta con la renovación de aire exterior a temperatura ambiente para llegar a temperaturas de confort en las zonas que pueden demandarlo como el auditorio y Bosque Antártico Interior. Unidades manejadoras de aire asumen esta función.

 

La gran fachada vidriada del museo permite una gran ganancia solar pasiva, generando una capa de aire templada en los espacios de circulación, mejorando el confort térmico y maximizando la luz natural en los espacios no dedicados a la muestra. Para suplir la mínima demanda de calor restante se ha optado por un sistema de baja complejidad como lo es una losa radiante corrida que se abastece por calderas a gas.

 

La zona de la muestra actúa a su vez como un invernadero que acumula calor de manera pasiva durante los meses fríos, para disminuir el consumo de los equipos de calefacción.

BACK